1)
Reafirmamos una vez más, que la Economía Social y Solidaria es una
alternativa para la humanidad, cuyo objetivo principal es el bien
vivir de todas las personas, a partir de la autonomía productiva,
equidad económica,
justicia social, sostenibilidad ambiental y participación política.
Tiene
a la organización de base como el eslabón fundamental del proceso
económico, con una estrategia de empoderamiento de hombres y mujeres,
para afrontar el reto de ser sujetos de su propio destino; basándonos
en los DESCA (derechos económicos, sociales, culturales y
ambientales) e integrando los enfoques de sustentabilidad, de
interculturalidad y de equidad de género, así como fortaleciendo los
procesos de desarrollo local sustentable
para la proyección nacional y regional.
2)
Nos comprometemos a promover una integración regional que privilegie
los derechos, sabidurías e intereses de los pueblos
latinoamericano-caribeños y que tenga como principales fundamentos la
cooperación, la reciprocidad y la complementariedad en la
producción, el comercio y las finanzas, así como en todas las
dimensiones de la vida social de los pueblos, diferente al modelo de
libre comercio que hegemonizan, por incidencia de las grandes
transnacionales, las discusiones y acuerdos en el seno de la
Organización Mundial de Comercio (OMC) y en los tratados comerciales
regionales y bilaterales
que se pretenden imponer en la región.
3)
Acompañamos y apoyamos las luchas y reivindicaciones de los pueblos
de América Latina y el Caribe, reclamando respeto a su carácter
multicultural, multiétnico y multilingüístico, y sus aportes
socio-económicos, basados en relaciones de solidaridad, de
reciprocidad y de cooperación.
4)
Nos solidarizamos con las organizaciones sociales que se movilizan en
algunos países de la región en la defensa de la democracia
participativa e incluyente, de la paz, las conquistas políticas y
económicas, y en otros casos, enfrentan la agresiva y violatoria
penetración de las transnacionales en sus territorios.
5)
Convocamos a compartir, perfeccionar e innovar instrumentos, métodos
y sistemas para mejorar los actuales niveles de eficiencia económica
y social de los emprendimientos solidarios, sus productos y servicios,
con el ánimo de
contribuir al bien vivir de sus integrantes y comunidades.
6)
Es necesario promover y/o fortalecer las redes y movimientos
nacionales de economía solidaria, consolidando espacios idóneos para
la mejor articulación y el fortalecimiento de las organizaciones y
sus integrantes, así como impulsar alianzas estratégicas con otras
redes y movimientos sociales para el fortalecimiento de la economía
solidaria en las localidades, los
países y la región.
7)
Consideramos que el proyecto del Banco del Sur, constituye una
oportunidad para favorecer la soberanía financiera en América del
Sur y debería
ser un instrumento para el desarrollo de la economía solidaria.
8)
Exigimos a los gobiernos nacionales, parlamentos, instancias
regionales y autoridades locales de América Latina y El Caribe que
abran y consoliden espacios públicos para la formulación,
implementación y control participativos de leyes, políticas y
programas específicas para el fomento y desarrollo
de la economía solidaria.
Finalmente,
agradecemos la infinita solidaridad de las hermanas y hermanos
integrantes de las organizaciones uruguayas anfitrionas desde este III
Encuentro. Invitamos a las organizaciones, sus componentes, así como
académicos de la economía solidaria a que contribuyan y participen
en el IV Encuentro
Intercontinental de Economía Solidaria “Globalización de la Solidaridad”
(Luxemburgo, abril 2009) y se sumen nuevas fuerzas a nuestro
movimiento para consolidar y ampliar los niveles de participación y
representatividad hasta ahora logrados, con miras a la realización
del IV Encuentro
Latinoamericano de Economía Social y Solidaria y Comercio Justo. (Medellín,
noviembre 2010).
Montevideo,
24 de octubre 2008.