EL PORTAL de la ECONOMÍA SOLIDARIA en el URUGUAY.

 

 

 

 

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Foro Latinoamericano de Economía Social

Salta, 31 de Agosto de 2007

 

La economía solidaria en América Latina

 Por Dr. Pablo Guerra[1]

 

Resumen de la ponencia

 

¿Economía Solidaria, Economía Social, Socioeconomía Solidaria, Economía Popular, Economía Comunitaria, Economía Alternativa o Economía del Trabajo?. Sin duda que puede haber tantos conceptos como intelectuales o académicos interesados en este tipo de elaboraciones. Más allá de la discusión conceptual, lo cierto es que en todo el mundo y con especial énfasis en América Latina, se ha constatado en los últimos años la irrupción de un nuevo movimiento social caracterizado por determinado dinamismo económico basado en valores como la solidaridad, la cooperación, la ayuda mutua, la reciprocidad, la participación plena y el cuidado del medio ambiente.

Para el caso específico de América Latina, que es donde se acuña justamente el término economía solidaria o economía de la solidaridad, este dinamismo económico o socioeconómico como preferimos denominar, comienza a visualizarse con fuerza a partir de la década de los ochenta, cuando amplios sectores de las capas populares en medio de la crisis del Estado de Bienestar, comienzan a valerse por sus propios medios, organizándose en múltiples fórmulas de asociatividad y cooperación. Se trata de un fenómeno mucho más complejo que el descrito por De Soto en El otro sendero, o por los académicos del viejo PREALC cuando hacían referencia a la mal llamada economía informal. Aunque el rasgo común de estos fenómenos tenía que ver con cierto dinamismo económico de los sectores excluidos, con la economía solidaria lo que sobresale es el vínculo específico y coherente que existe entre las capacidades de generación de emprendimientos económicos, con el uso de estrategias colectivas de acción y el sustento de un marco valorativo que definitivamente desconcierta a los adalides del neoliberalismo.

Se trata, en otras palabras, de mostrar como otra economía es posible (lema que se popularizara en el entorno del Foro Social Mundial). Algunos años después, el concepto abriga a miles de iniciativas, inspira a numerosos teóricos, son fuente de investigación y asesoría por parte de decenas de universidades, estimula a varias redes nacionales y regionales para la promoción, es recogido por organizaciones eclesiales, seculares, sindicales y sociales, abre las puertas a las primeras políticas públicas y terminan por ir conformando uno de los movimientos socioeconómicos más vitales del continente.

La economía solidaria se nutre de dos vertientes (vertiente de la convicción y vertiente de la necesidad) y presente tres dimensiones bien definidas (es a la vez un movimiento de ideas, un nuevo paradigma interpretativo y una forma concreta de hacer economía). Estas complejidades contribuyen a darle un perfil definido a la vez que amplio, suscitando la convocatoria de diferentes actores que ven en estas modalidades de producción, distribución, consumo y ahorro, salidas concretas para amplios sectores desfavorecidos de la sociedad, a la vez que caminos concretos para avanzar hacia sociedades y economías más justas y humanas.

 



[1] Sociólogo. Profesor en la Universidad de la República (Montevideo, Uruguay). Director del Programa de Economía Solidaria Kolping Uruguay.

 

 

 

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